¡Hola a todos! Quiero contar una historia que pasó hace tres años.
Tengo una amiga que se llama Ana. A Ana le gustan mucho los peces y tiene dos peces tropicales. Un viernes por la mañana mi amiga me llama para decirme que el fin de semana va a su pueblo y que necesita venir a mi casa con los peces. A mí también me gustan los peces, entonces, no hay problema.
Ana llegó a mi casa a las ocho de la mañana con los peces y la comida. Entonces veo a mi gata Agustina y pienso: «¡Problema!». Pero Agustina nunca está en casa, le gusta salir y pasar las noches fuera de casa…
Agustina, que es muy inteligente y «amable» con las visitas, decidió jugar con los peces y… el sábado… ¡Horror!
El sábado por la tarde compramos otros peces iguales y el domingo por la tarde mi amiga, muy feliz, llevó los peces a casa… ufffffffff.
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